
El arranque del encuentro fue muy parejo. La mayoría de los puntos fueron peleados y con los dos jugadores firmes con sus saques, hubo sólo tres chances de quiebre en todo el primer set (dos para Soderling y uno para Davydenko), pero ninguno de los dos entregó su servicio, por lo que el parcial se definió en el tie break, que el ruso se adueñó por 7-4.
El sueco necesitaba ganar un set para quedarse con el primer lugar del grupo y evitar a Federer en las semis. Por eso salió a jugar el segundo parcial mucho más concentrado. A pesar de que cometió más dobles faltas y errores no forzados que Davydenko, Soderling mejoró mucho su devolución. Sin embargo, recién logró doblegar a su rival en el noveno game, cuando consiguió un break y se puso 5-4. En el juego siguiente cerró el parcial con su saque y se aseguró la clasificación como el mejor del grupo.
En el tercer parcial el que se jugaba todo era Davydenko: si ganaba, se metía entre los cuatro mejores del torneo; si perdía, el que avanzaba era Novak Djokovic. En ese contexto, el ruso puso todo en la cancha: recuperó la eficacia con su servicio (terminó con un 95% de puntos ganados con su primer saque) y consiguió un quiebre en el momento justo, en el sexto game, para marcar el 5-2 parcial a su favor. Dos juegos más tarde, cuando estaba 40-30 con su saque, un error no forzado de Soderling le dio a Davydenko el punto que necesitaba para ganar el match, eliminar a Djokovic y clasificarse, por segundo año consecutivo, a las semifinales del Masters de final de temporada.
Foto: Zimbio Magazine
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